Semana Santa en Papúa Nueva Guinea

¿Qué decir de la Semana Santa en Papúa Nueva Guinea? Podríamos decir muchísimas cosas, pero no es mi intención alargarme en los detalles y hacer este escrito interminable, así que por eso brevemente contaré un poco de cada una de las celebraciones.

Aquí tengo cinco villas y desde septiembre de 2013 estoy solo, así que para poder hacer todo es necesario una de estas dos cosas: o bilocarse o correr de un lado a otro. Opté por lo segundo, lógicamente. Lo primero sería lo ideal, pero no depende de nosotros, y es una gracia que Dios concede a muy pocos santos…

Jueves Santo: Cuatro celebraciones de la Misa In Coena Domini. Lavado de los pies, sermón sobre el sacerdocio y liturgia muy solemne. En Papúa uno entiende mejor el gesto del lavado de los pies, porque aquí la gente camina descalza todo el día y son pescadores como los Doce Apóstoles, y por lo tanto los pies suelen estar realmente muy sucios. En Buenos Aires, los elegidos para representar a los apóstoles en ese día, suelen estrenar medias y tratan de que los pies estén limpios y oliendo bien aún antes del lavado. Aquí pasa lo contrario: los elegidos llegan con los pies llenos de tierra, arena y cortaduras, y recién después del lavado aparecen un poco más limpios. Mientras uno lava y besa los pies de los pescadores papuanos, uno entiende que el gesto de Cristo era propio de un esclavo y no de un Señor.

Viernes Santo: Cuatro Via Crucis y cuatro Celebraciones de la Pasión. Por la razón que dije más arriba (mi imposibilidad de bilocación) solamente participé de dos Via Crucis. La Celebración de la Pasión estuvo repleta de gente en las cuatro comunidades. Durante el momento de la Adoración de la Cruz uno no puede dejar de emocionarse, viendo que esta gente tan distinta y tan lejana, se arrodilla y besa los pies clavados de Nuestro Señor. ¿Qué saben ellos de Jesús? Lo único que saben es lo que escuchan de los misioneros, porque aquí no existen libros ni hay acceso a radio o televisión. En otros lugares la gente puede comprar libros de devoción o “Vidas de Cristo”, pueden ver películas o arreglarse de otro modo para conocer un poco más a Cristo. Aquí no hay nada de eso: aquí Jesús es lo que el misionero les dice que es, y por eso emociona ver la fe de esta gente. Incluso suelen hacer “escándalo” durante este momento, porque muchas mujeres lo lloran a Él como suelen llorar a sus muertos. Y aquí a los muertos realmente se los llora, ya que existen las famosas “lloronas”, que se dedican a llorar, gritar y cantarle al muerto. Y aquí, el Viernes Santo, se lo hacen a Nuestro Señor. No pocas veces es necesario “despegarlas” a la fuerza de la Cruz, porque la abrazan y comienzan a gritar, a llorar y a cantarle lamentaciones. Y si todos hacen eso, la celebración duraría unas cuantas horas, y teniendo tantas celebraciones para hacer, uno no puede darse ese lujo.

Vigilia de Pascua: Cuatro Vigilias. De esta celebración lo más lindo -además de la Resurrección, por supuesto! Me refiero a lo que es tradicional de aquí- es que al terminar la Vigilia, la gente enciende nuevamente sus velas y TODOS salen en procesión hasta el cementerio de la villa, y enciende velas en cada una de las tumbas de sus seres queridos. Y no encienden una vela por tumba, sino que cada miembro de la familia enciende una distinta en cada tumba, de tal modo que cada tumba puede tener hasta 15 velas. Y si multiplicamos 15 velas por la cantidad inmensa de muertos… la villa se ilumina! ¿Por qué lo hacen? Para llevarles la luz de Cristo resucitado a los seres queridos que han muerto, y de ese modo manifestar la fe en la resurrección de los muertos. Realmente es un espectáculo hermoso para ver.

Domingo de Pascua: Cinco misas. En este día todo el mundo se viste con las mejores ropas, se hacen los mejores cantos y hasta se baila durante la misa. Sinceramente, antes de venir a Papúa yo no era para nada amigo de los bailes y esas cosas dentro de la liturgia, pero ahora… Ahora, después de cuatro Semanas Santas y cuatro pascuas en Papúa Nueva Guinea (ya que la primera fue en 2011) pienso lo contrario: aquí no se puede festejar sin cantar y sin bailar, y la Pascua es justamente para alegrarse y festejar. Por lo tanto, el silogismo cierra: hay que cantar y bailar, de lo contrario, no es festejo y no hay alegría.

Y ni hablar de las decoraciones de las capillas. La gente realmente se esmera para este día. Las capillas se adornan con las mejores flores, las mejores frutas y las ramas más hermosas que encuentran en la selva. A veces se hace hasta difícil caminar dentro de la capilla, porque hay frutas colgando por todos lados, pero el colorido es incomparable!

¡Les dejo algunas fotos!

P. Tomás Ravaioli, IVE

Misionero del Instituto del Verbo Encarnado en Papúa Nueva Guinea